El fenómeno del nearshoring explicado.
Durante décadas, una gran parte de los productos que consumimos en América del Norte fue fabricada en Asia. Empresas de tecnología, automóviles, electrodomésticos y maquinaria trasladaron sus procesos de producción a países con costos laborales más bajos, construyendo cadenas de suministro que atravesaban continentes enteros.
Sin embargo, los efectos de la pandemia, las interrupciones logísticas globales y las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China obligaron a muchas compañías a replantear su estrategia. Lo que durante años pareció el modelo más eficiente comenzó a mostrar importantes vulnerabilidades.
En ese contexto surgió con fuerza un concepto que hoy domina las conversaciones económicas: nearshoring. Se trata de una estrategia mediante la cual las empresas trasladan parte de su producción a países más cercanos a los mercados donde venden sus productos, reduciendo tiempos, costos y riesgos asociados al transporte internacional.
El objetivo es simple: producir más cerca para responder más rápido.
Gracias a su ubicación geográfica, su integración comercial con Estados Unidos y Canadá a través del T-MEC y su amplia experiencia manufacturera, México se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de esta transformación económica.
Pero el fenómeno no apareció de la noche a la mañana. Desde la década de 1960, el país desarrolló corredores industriales orientados a la exportación. Más tarde, la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994 fortaleció aún más la integración regional y permitió la creación de una extensa red de proveedores, infraestructura logística y talento especializado.
Hoy, esa combinación de factores representa una ventaja competitiva difícil de igualar. Para muchas empresas internacionales, México ofrece cercanía con el mercado estadounidense, experiencia industrial y una red comercial consolidada que facilita nuevas inversiones.
Una oportunidad con desafíos
Los defensores del nearshoring sostienen que esta tendencia puede generar empleos, atraer capital extranjero y fortalecer el crecimiento económico nacional. Diversos estados mexicanos ya compiten por atraer nuevas plantas de producción e inversiones vinculadas a sectores estratégicos como tecnología, automoción, electrónica y logística.
Sin embargo, especialistas advierten que aprovechar plenamente esta oportunidad requerirá resolver desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la expansión de la infraestructura, el fortalecimiento del sistema energético, la mejora de la seguridad y la capacitación de una fuerza laboral cada vez más especializada.
El nearshoring representa una de las transformaciones económicas más relevantes para México en las últimas décadas. La pregunta ya no es si el fenómeno continuará creciendo, sino si el país podrá desarrollar las condiciones necesarias para convertir esta oportunidad en una ventaja sostenible a largo plazo.
